jueves, 18 de febrero de 2021

"En la librería Bravo de Fuenlabrada, como dentro de un cuento de Cheever y una película de Pollack".

El otro día me encontré en Instagram esta foto que me hizo ilusión. Es de Manuela Bravo, una librera cinéfila y enamorada de los libros. Estuve allí unos meses antes de la pandemia invitado por Preciosa Nogueira, la directora del club de cine de la librería, para hablar de la película "El nadador", interpretada por Burt Lancaster, y además de encontrarme a una gente estupenda, pude saludar a Rosalía Val, a la que firmé mi novela "La paz de febrero", Pilar S. Tarduchy y Oskar Rodrigañez. A pesar de que me hice un lío para llegar y tuve que preguntar a un policía y dos señoras mayores muy agradables que casi se subieron en mi coche para llevarme hasta la librería (mi GPS preferido es detener el coche y preguntar por la dirección que estoy buscando, lo que me permite hablar con todo el mundo y así conocer a la gente), aquella tarde comenté que me apetecía ir hasta Fuenlabrada porque allí vive Juani, la cuidadora de mi hijo durante 10 años, y esas cosas son realmente importantes para mí. Ahora me tomo el primer café del día y pienso que tal vez yo también tenga bastante de ese nadador que va a contracorriente de lo que sucede alrededor, dirigido solo por mi particular GPS. La película de Frank Perry, que terminó Sidney Pollack, es una película rara, de culto, y en ella Burt Lancaster siempre se mueve en bañador y va de piscina en piscina. Está basada en el cuento de John Cheever publicado en 1964 en "The New Yorker". Ese mismo año apareció también en una colección de cuentos llamada "The Brigadier and the Golf Widow". La historia de Cheever habla de Ned Merrill, un sujeto atlético que vive en una zona pija en las afueras de Connecticut. Un día tiene la loca idea de recorrer el valle donde vive de piscina en piscina hasta llegar a su casa. En su extraña travesía se topa con las mujeres de su vida. Cheever comparó al protagonista de su relato con Narciso, personaje mitológico, pero "El nadador" va mucho más allá de esa referencia. El relato y la película hablan de la impostura de la clase dominante, del demencial sueño americano y de relacionar riqueza con felicidad. No obstante, como inteligente metonimia, también se refiere a nuestros miedos básicos, esos miedos a no ser aceptados, a engañarnos, a mentirnos, a envejecer solos, a ser olvidados.

En fin, es uno de los relatos cortos más importantes de la literatura norteamericana del siglo XX que hemos analizado en mi tertulia.
 
Es ese río ficticio de la vida piscina a piscina con ecos de La Odisea y la Comedia de Dante.
 
Pura literatura, como la vida.
 
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