sábado, 5 de marzo de 2022

"El corazón de la fotografía".

Te haces fotografías con otro grupo de alumnos de la Universidad Pontificia de Comillas, ayer mismo, un viernes en torno al mediodía, para seguir celebrando tu "no cumpleaños" y el hecho de conocer a unos muchachos tan inteligentes y encantadores como divertidos. Jaime, el delegado, te las manda después de clase y te fijas que en la primera fotografía aparece un corazón, y te da por pensar en esta invasión de los derechos humanos que se produce en Europa, como ha ocurrido más veces a lo largo de la Historia en otros lugares del mundo. Aunque piensen lo contrario, los que tratan de imponer sus ideas y obsesiones, por la fuerza, a los demás no son felices, como tampoco se sienten queridos, ni en el fondo se gustan a sí mismos, estoy seguro. Lo más normal es que sufran un evidente problema de falta de autoestima. Por todo esto, mientras me tomo el primer café de este sábado, me imagino que nadie los ha mirado a los ojos y les ha dicho que les gustaría hacerse una fotografía con ellos para ver si aparecía un corazón, como ocurre con la fotografía del cuento de Cortázar y la película de Antonioni.

Tampoco disfrutan de un paseo por cualquier lugar del mundo; si así fuera, no perderían el tiempo con otras cosas pudiendo cogerte de la mano y mirarte a los ojos.
Mientras tú me miras a mí:
 

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