domingo, 20 de marzo de 2022

"La librera de París".

Ayer me pasé buena parte del día caminando por París sin moverme de Madrid. En casa me regalaron por el Día del Padre la novela "La librera de París", de la joven escritora norteamericana Kerri Maher, que vive en Massachussets (segunda y tercera fotografías). Cuenta la fundación por parte de otra joven norteamericana, Sylvia Beach, en 1919, de la mítica librería "Shakespeare and Company", en el 12 rue de l´Odeon. Abierta hasta el año 1941 debió cerrar después de la ocupación alemana. Beach no quiso vender la primera copia de la novela "Finnegans Wake", de James Joyce, a un oficial alemán; fue arrestada e internada unos meses en un campo de concentración y la librería se cerró. Años más tarde se abrió cerca de allí una librería con el mismo nombre como homenaje, que es donde aparezco yo en la fotografía, enfrente de la catedral de Notre Dame y en la orilla izquierda dal Sena (siempre que voy a París le indico al taxista que me lleve a Saint Michel directamente, pues aquella es mi particular entrada a París). Entre otras cosas la novela habla de la amistad de Beach con Joyce, y cómo ella termina convirtiéndose en su editora (este 2022 estamos celebrando los primeros 100 años del "Ulises", una de esas novelas que van a pasar a la Historia de la literatura, sin duda). Mientras ayer volvía a pasear por Saint-Germain-des-Prés, y entraba en otras librerías, en los cafés literarios del Barrio Latino y me sentaba a tomar el sol en un banco de las Tullerías mientras me comía un helado de Amorino, recordé algunas de las grandes obras de los escritores de la Generación Perdida, entre los que estarían William Faulkner, John Steinbeck, Sherwood Anderson, Ezra Pound, Ernest Hemingway, Erskine Cadwell, Francis Scott Fitzgerald y John Dos Passos, a los que conoció Sylvia Beach, junto a Gertrude Stein y tantos otros. 
 
Me gusta encontrarme con otras enamoradas de la literatura como yo (Kerri Maher está en esta red social) y leer sus libros, igual que le ocurrió a Woody Allen a la hora de rodar su "joya" sobre París y esa generación de escritores con una música de acordeón que me habla de amor:
 

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